Manos al barro IV

generalDicen que una imagen vale más que mil palabras… pero , por elocuente que sea ésta,  tampoco les voy a ahorrar el discurso. Y es que la ocasión se lo merece y Patria Ceramista más.

Arrancamos el pasado miércoles, primera jornada de trabajo: construcción del horno de papel. ¡Un señor horno había que construir! Debía albergar una caseta con las piezas chiquitas de los chicos de Casa Nueva, más todas las piezas de los adultos mayores del Club de Día UNLA, Papelnonos y las jóvenes participantes de la colonia de verano UNLA.  Por suerte, pudimos aprovecharnos de la estructura de las parrillas del quincho de la UNLA y mil gracias al personal de la UNLA y al Taller de Oficios Patrimonio Histórico que nos facilitó todo lo necesario.  ¡Quedó hermoso! Poquitos se animaron a ensuciarse con la arcilla, pero las manos expertas se ocuparon de enrollar bien los chorizos de diario.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Jueves fue el día de la horneada. Once de la mañana empezó el templado, para el mediodía, después de una hora y media, el horno estaba casi listo para empezar a calentar de verdad… En ese momento, la gran maestra Alicia Killian descubrió, de la peor manera, un pequeño detalle que no consideramos al construir el horno: las corrientes de aire. La entrada del horno quedó orientada justo en la misma dirección que dos aberturas del quincho, ideal para convertirse en un pasillo directo de las corrientes de aire. La mañana se había despertado gris, al rato salió un sol radiante pero cada tanto, los cielos se encargaban de recordarnos que no todo estaba tan tranquilo. En una de esas, un fuerte viento entro directo en la cámara del fuego, levantando la llama y prendiendo los pedazos de madera, pinocha y carbón que habíamos metido entre las piezas. Eso sí, temperatura levantó, ¡toda la necesaria y un poquito más! Hasta el día siguiente no podíamos saber qué pasó ahí dentro, así que nos fuimos para casa, pero antes consolamos bien la panza con unas riquísimas fugacetas de cebolla. No íbamos a dejar que un golpe de aire nos deje con las panzas bacías.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Último día, viernes, cierre del proyecto. Llegamos a las 13:30 y ya nos estaban esperando los adultos mayores y algunos usuarios de Casa Nueva que se habían acercado con sus monitoras a la UNLA. Fue difícil contener las ansias, y mientras abríamos el horno y revolvíamos entre las cenizas, una nube de personas revoloteaba a nuestro alrededor tratando de identificar su pieza. Finalmente logramos sacar todas las piezas y analizar entre todos los resultados. Los colores de los engobes, la cerámica negra de la caseta, el porqué de algunas, la magia de la llama, etc.  Y después llegó la fiesta, salió la guitarra, se entonaron las voces y hasta unos cuantos bailarines/as espontáneos. Nos fuimos, como siempre, con ganas de quedarnos un ratito más!.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Un comentario en “Manos al barro IV

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s