Allá en los cielos.

Además del estanque con la serpiente, la casa de mi abuelo tenía dos grandes abetos en la entrada cuyas ramas estaban repletas de pajaritos.  Cuando caía el sol,  salían en bandadas volando raso a la caza de moscas y mosquitos. A esa misma hora, las gallinas pintas que picoteaban el piso durante el día, juntabanSigue leyendo “Allá en los cielos.”