Allá donde nacen las piezas

Este verano fuimos toda la familia a pasear por el Parque Pereyra, mi hija quería pasar “un día de campo”. Lo cierto es que no logramos un gran día de campo, pero entre los muchos tesoros que me trajeron mis criaturas, apareció esta corteza que des del primer momento me hizo tilín. Me gustó elSigue leyendo “Allá donde nacen las piezas”

Allá en los cielos.

Además del estanque con la serpiente, la casa de mi abuelo tenía dos grandes abetos en la entrada cuyas ramas estaban repletas de pajaritos.  Cuando caía el sol,  salían en bandadas volando raso a la caza de moscas y mosquitos. A esa misma hora, las gallinas pintas que picoteaban el piso durante el día, juntabanSigue leyendo “Allá en los cielos.”

¡No hay que matarla, es buena!

De chiquita mi abuelo vivía en el campo. Su casa tenía un pequeño estanque, y en el estanque vivían renacuajos y  una serpiente larga y verde que cada tanto se acercaba para tomar un baño. – ¡No hay que matarla, es buena!- Aseguraba  mi abuelo. La serpiente se comía los ratones que se comían suSigue leyendo “¡No hay que matarla, es buena!”

Mikey, de factoría Burton

Mi hija tiene cuatro años. Me encantan sus dibujos, hace tiempo que estoy pensando cómo hacer para robármelos con mi cerámica. Seguramente la nena no está particularmente dotada (no me pidan que juzgue yo… ¡soy su madre!), pero tienen eso que sólo produce una mente de cuatro años: sintesis, trazos sueltos, fuerza; libertad absoluta. CadaSigue leyendo “Mikey, de factoría Burton”