Mikey, de factoría Burton

Mi hija tiene cuatro años. Me encantan sus dibujos, hace tiempo que estoy pensando cómo hacer para robármelos con mi cerámica. Seguramente la nena no está particularmente dotada (no me pidan que juzgue yo… ¡soy su madre!), pero tienen eso que sólo produce una mente de cuatro años: sintesis, trazos sueltos, fuerza; libertad absoluta. CadaSigue leyendo «Mikey, de factoría Burton»