¡No hay que matarla, es buena!

De chiquita mi abuelo vivía en el campo. Su casa tenía un pequeño estanque, y en el estanque vivían renacuajos y  una serpiente larga y verde que cada tanto se acercaba para tomar un baño. – ¡No hay que matarla, es buena!- Aseguraba  mi abuelo. La serpiente se comía los ratones que se comían suSigue leyendo «¡No hay que matarla, es buena!»

Manos al Barro II

Ayer vivimos la segunda jornada del taller de cerámica que estamos realizando en la UNLA. Nos faltaron los chicos, la lluvia y el barro dejó a los micros varados y no pudieron salir a buscarlos. Así que el taller arrancó sin caras jóvenes pero con un círculo de ojos cargados de experiencia, los Adultos MayoresSigue leyendo «Manos al Barro II»

Manos al barro I

Si les soy sincera, las universidades en donde yo estudié -para ser justa especificaré que todas estaban en Barcelona- me parecieron siempre lugares relativamente cerrados, endogámicos,  llenos de profesores, aspirantes a profesores, y estudiantes adolescentes que, en su inmensa mayoría, recién salíamos de la secundaria y no habíamos acercado ni el dedo meñique al mundoSigue leyendo «Manos al barro I»

¡Viva la Patria… Ceramista!

Hace algo más de un año buscaba trabajo y puse mi currículum en las redes públicas. Por suerte nadie respondió a mi petición de empleo, pero me salió al paso una Patria… en este caso Ceramista (de las otras no quiero ninguna más) y les aseguro que el trabajo no me faltó. Déjenme pues queSigue leyendo «¡Viva la Patria… Ceramista!»

Mikey, de factoría Burton

Mi hija tiene cuatro años. Me encantan sus dibujos, hace tiempo que estoy pensando cómo hacer para robármelos con mi cerámica. Seguramente la nena no está particularmente dotada (no me pidan que juzgue yo… ¡soy su madre!), pero tienen eso que sólo produce una mente de cuatro años: sintesis, trazos sueltos, fuerza; libertad absoluta. CadaSigue leyendo «Mikey, de factoría Burton»